De copas
Ayer fue sábado por la noche. Y los sábados se sale.
Estuve echando unas partidas a billar en uno de los pocos bares de esta ciudad donde todavía se puede jugar, beber y escuchar buena música.
Lo reconozco, al principio no dejaba de pensar en Otto. ¿Donde se meterá ese extraño pintor de brocha gorda? Pero luego no se si por el efecto del alcohol empecé a pensar más en mi.
¿A quien le importa Otto? ¿No le estaré dando demasiadas vueltas al asunto? ¿Realmente se quien es? ¿Realmente me gusta? ¿No estaré creando un personaje a mi gusto? ¿No será una necesidad de escapar del aburrimiento? Querer, necesitar, escapar, salir, terminar, empezar, seguir. Todo se mezcla en mi cabeza.
¿Por qué no me puedo tomar otro whisky? le grité al camarero mientras le estampaba el taco del billar en la cabeza.
Creo que no podré volver a jugar en ese bar durante una temporada.

