Cogiendo moras
Ya se ve cerca el otoño. Quedaron atrás los días de playa, despreocupación y ocio.
Pero todas las épocas del año tienen su parte buena. A mi el final del verano me encanta. Todavía los días son largos, no hace ese soporífero calor que te aplatana, el campo se pone precioso y... SALEN LAS MORAS.
Me encantan las moras. Pero no las moras de morera que aunque más grandes son demasiado fáciles de coger. Me gustan las moras de zarza-mora. Pequeñas, silvestres, escondidas, que cuanto intentas cogerlas te pinchas en la mano y se te escapan. Quien algo quiere, algo le cuesta. Y si se consigue muy fácilmente, pierde encanto.
Y me encanta la mermelada de mora. Con sus pepitas que se te quedan entre los dientes y esas manchas delatoras que siempre dejan en la camiseta.
La semana pasada pude liar a Otto "perezoso" para ir a coger moras. Siempre tengo que andar tirando de este gandul.


